
Quién iba a decir que tal criatura volvería por sus fueros. Resucitar un animal extinguido comienza a estar a nuestro alcance.
En Tasmania y en cualquier otro lugar del planeta. Yo me pregunto si abrir la puerta a los fantasmas no hará que se cuelen en nuestro presente. Y la verdad es que el panorama se nos muestra repleto de tigres y otras bestias feroces. Aunque puede ser bueno. Quiero decir para las bestias feroces.
El otro día soñé con un Iguanodonte mascota campando en mi jardín. En el sueño huían todos los ladrones. Pero ya no tenía plantas. Y la comida especial para mascotas de tal calibre comenzó a producir números rojos en mi maltrecha economía.
El sueño terminaba en otro jardín exuberante donde una mujer en pelota decía llamarse Eva. ¡Qué buenas estaban las manzanas!